En redes sociales viene creciendo
un fenómeno llamado Therians: adolescentes que dicen sentirse identificados, en
lo profundo, con un animal —lobo, gato, zorro, ave— como parte de su identidad.
En Chigorodó aún no es visible.
Pero vivimos en un mundo interconectado. Lo que hoy circula en TikTok en otros
países, mañana puede estar en nuestras escuelas, colegios y en casa. Por eso
conviene hablar con serenidad antes de que aparezca el miedo.
El pasado sábado 21 de febrero de 2026, durante una jornada en el Concejo Municipal, una madre joven se me acercó con una inquietud sincera. Me pidió que, cuando tuviera un momento, habláramos sobre los Therians. Su pregunta no venía desde el juicio, sino desde la preocupación y el deseo de comprender este fenómeno social emergente.
¿Qué es realmente este fenómeno? Un
adolescente que se identifica como Therians suele expresar una conexión interna
con un animal. No se trata, en la mayoría de los casos, de creer que su cuerpo
es literalmente un animal. Se trata de una experiencia subjetiva, simbólica y
emocional.
Es importante aclarar algo
fundamental: ni el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
(DSM-5-TR) ni la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11) reconocen
esta identidad como un trastorno mental.
Desde la psicología del
desarrollo y la psicología social, este tipo de expresiones puede entenderse
como:
*Una forma simbólica de expresar
emociones internas.
*Un proceso de construcción de
identidad propio de la adolescencia.
*Una búsqueda de pertenencia en
un contexto social complejo.
*Una narrativa personal para
explicar la sensación de ser diferente.
Se convierte en un asunto clínico
solo cuando existe sufrimiento significativo, aislamiento severo, deterioro en
el funcionamiento cotidiano y la pérdida de sentido por vivir, riesgo de
suicidio, entre otros.
El primer entorno protector
deberá ser: la familia. Cuando un hijo expresa algo así, los padres suelen experimentar
emociones intensas: Miedo, confusión, angustia e incertidumbre. Pero el mayor
riesgo no es la etiqueta. El mayor riesgo es la ruptura del vínculo.
Cuando un adolescente siente
rechazo, no abandona necesariamente su identidad simbólica. Abandona la
confianza.
Cinco recomendaciones clave para
las familias. ¿Qué hacer?
*Escuchar antes de juzgar. Preguntar
con calma qué significa esa experiencia para el adolescente permite comprender
el trasfondo emocional.
*Observar el bienestar general. Más importante que la etiqueta es evaluar si
el adolescente mantiene su funcionamiento académico, social y emocional.
*Mantener la serenidad. La
reacción emocional de los adultos puede amplificar o contener la angustia del adolescente.
*Buscar orientación profesional
si hay señales de alarma. El objetivo no es “corregir la identidad”, sino
proteger el bienestar psicológico.
*Fortalecer el vínculo afectivo. El
tiempo compartido, la escucha y la presencia emocional siguen siendo el mayor
factor protector conocido.
¿Qué debemos evitar? Ridiculizar,
humillar, amenazar, exponerlos públicamente, responder desde el miedo, entre
otros. -Estas respuestas no resuelven el
problema. Lo agravan.
Una reflexión necesaria para
nuestra comunidad Chigorodoseña: Si este fenómeno llega a presentarse en
nuestro municipio, la respuesta no puede ser ni el rechazo impulsivo ni la
aceptación acrítica. Debe ser el equilibrio.
Los fenómenos sociales cambian. Pero
las necesidades emocionales de los adolescentes siguen siendo las mismas desde
siempre: Ser escuchados, comprendidos y sentirse seguros, entre otras cosas.
Reflexión final: El verdadero
riesgo nunca es una identidad simbólica. El verdadero riesgo es la soledad
emocional.
Más adelante más notas sobre los
Therians del entorno escolar y del social.
Por José Gañan Bedoya
Chigorodó Antioquia, 25-02-2026 -Hora: 19:37.
Fuentes bibliográficas:
American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). Washington, DC:
American Psychiatric Publishing.
World Health Organization. (2019). International Classification of
Diseases for Mortality and Morbidity Statistics (11th Revision; ICD-11).
Geneva: WHO.
Erikson, E. H. (1968). Identity: Youth and Crisis. New York: W. W.
Norton & Company.
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