Según un reciente estudio
realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y publicado
recientemente en The Lancet Regional
Health – Americas, destaca la importancia de tener en cuenta los
determinantes sociales del suicidio. –El artículo Factores contextuales asociados a la mortalidad por suicidio a nivel de
país en las Américas 2000-2019, refiere un aumento de muertes por suicidio
en hombres (79% en la región de las Américas) causado por homicidios, consumo
de alcohol y otras sustancias; mientras que las muertes por suicidio en las
mujeres estuvo determinado por el aumento en la desigualdad educativa.
Así las cosas, este
escrito realizado por MENTALÍA, salud para la vida, hace especial énfasis en
los principales factores que pueden incidir en las muertes por suicidio en las
mujeres, puesto que ha ido en aumento en los últimos años. –Por citar un ejemplo; en las últimas dos
décadas, en las cinco comunidades indígenas de Chigorodó (Polines, Dojura,
Chigorodocito, Guapá Alto y Saundo, el mayor número de suicidios consumados han
sido mujeres adolescentes y jóvenes) y, en la cabecera municipal el mayor
número de muertes por suicidio han sido hombres. –Ver intentos de suicidio en la subregión de Urabá, 2022.
Factores contextuales como
la violencia de género, el difícil acceso a la educación, la discriminación
laboral, las barreras de acceso a la salud y, la baja participación de las
mujeres en la política pueden incidir en la pérdida de vida por suicidio de
diferentes maneras:
La violencia de género
puede tener un impacto profundo en la salud mental de las mujeres, lo que puede
aumentar su riesgo de suicidio. La violencia sexual y la violencia doméstica en
particular, están asociadas con una mayor probabilidad de depresión, ansiedad,
trastornos de estrés postraumático y abuso de sustancias, todos ellos factores
de riesgo para el suicidio. - La violencia de género es un problema
grave en Colombia y que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Según el
informe de 2020 de la Defensoría del Pueblo de Colombia, se registraron 22.455
casos de violencia sexual en 2019 y 8.819 casos de violencia intrafamiliar.
Además, la misma fuente indica que entre enero y agosto de 2020, se recibieron
16.505 llamadas a la línea de atención 155 para denunciar violencia de género.
Es importante destacar que estas cifras pueden subestimar la magnitud del
problema, ya que muchas mujeres no denuncian la violencia que sufren debido al
miedo, la vergüenza o la falta de confianza en el sistema judicial, entre otras
razones.
La falta de acceso a la
educación y la formación técnica puede limitar las oportunidades laborales de
las mujeres y afectar su estabilidad financiera. Esto puede contribuir a
problemas de salud mental y estrés financiero, que aumentan el riesgo de
suicidio. Sin embargo, la tasa de acceso a la educación superior en Colombia ha
mejorado significativamente en las últimas décadas, con un aumento constante en
el número de mujeres que se matriculan en la educación superior. En 2020, el
Ministerio de Educación Nacional de Colombia informó que el 54% de los
estudiantes universitarios eran mujeres. No obstante, aún existe una brecha de
género en el acceso a la educación superior en algunos sectores y regiones del
país.
La discriminación laboral
puede afectar la autoestima y la autoeficacia de las mujeres, lo que puede
aumentar su riesgo de depresión y otros problemas de salud mental. Además, la
carga de trabajo no remunerado puede contribuir al estrés y al agotamiento, lo
que puede aumentar el riesgo de suicidio.
Por otra parte considerar que Colombia tiene miles de mujeres que por
varias razones les ha tocado convertirse en madres cabeza de familia, situación
que de alguna manera les afecta en su salud mental. -Según la Encuesta Nacional de Calidad de
Vida 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el
35,2% de los hogares en Colombia son dirigidos por mujeres, lo que indica que
un porcentaje significativo de mujeres colombianas son madres cabeza de
familia. Es importante destacar que este porcentaje puede variar según la
región geográfica, el nivel socioeconómico y otros factores contextuales.
La falta de acceso a la
atención médica y a los servicios de salud reproductiva puede aumentar el
riesgo de problemas de salud mental en las mujeres, como la depresión posparto
y otros trastornos relacionados con el embarazo. Esto, a su vez, puede aumentar
el riesgo de suicidio. Es importante abordar las barreras que impiden que las
mujeres obtengan la atención médica que necesitan y garantizar que se disponga
de servicios de salud asequibles y de calidad para todos.
La falta de representación
política y de acceso a redes políticas puede afectar la capacidad de las
mujeres para abogar por sus necesidades y preocupaciones, lo que puede aumentar
su sensación de aislamiento y desesperanza. Esto puede aumentar el riesgo de
problemas de salud mental y suicidio. –Por citar varios ejemplos: Persisten
grandes dificultades para que muchas mujeres tengan voz en las decisiones que afectan
sus vidas, las de sus familias y comunidades; que tengan que enfrentar barreras
para acceder a recursos económicos, como préstamos, financiamiento y propiedad
de tierras, entre otros. Por otra parte,
la falta de representación política puede perpetuar estas desigualdades y
limitar la capacidad de las mujeres para mejorar sus vidas y las de sus
familias. –El municipio de Chigorodó Antioquia, por ejemplo, desde el 27 de
abril de 1915, no ha tenido la primera mujer alcaldesa, sin embargo en los
últimos años se ha logrado mayor participación de las mujeres en el Honorable
Concejo Municipal.
En conclusión: Los factores contextuales ya mencionados, entre otros, pueden aumentar el riesgo de suicidio en las mujeres al afectar su salud mental, estabilidad financiera y sensación de conexión social. Por lo tanto, es importante abordar estos factores y trabajar para mejorar el acceso a la educación, atención médica, empleo y la representación política de las mujeres en Colombia, en Antioquia, en la subregión de Urabá y en Chigorodó.
La prevención del suicidio
es un tema crucial que requiere un enfoque integral y colaborativo para abordar
los factores de riesgo y protección en la población.
A continuación, se
presentan algunas posibles intervenciones de reducción del riesgo y estrategias
de prevención del suicidio que podrían implementarse en el municipio de
Chigorodó e incluirse en el próximo Plan de Desarrollo Territorial 2024-2027
–en el plan de acción de la política pública de salud mental, teniendo en
cuenta las particularidades de los 62.678 chigorodoseños y las limitaciones de
recursos:
Campañas
de concienciación y sensibilización: Sobre la prevención del
suicidio, especialmente dirigidas a los jóvenes, quienes tienen una mayor tasa
de suicidio en comparación con otros grupos de edad. Estas campañas podrían
incluir talleres, charlas, materiales informativos, redes sociales, entre
otros.
Formación
de agentes comunitarios: Se podría ofrecer formación a un
grupo de personas que se conviertan en agentes comunitarios y estén capacitados
para detectar signos de alarma, brindar apoyo emocional y orientar a las
personas en riesgo hacia los recursos de ayuda. Estos agentes podrían ser profesionales
voluntarios en salud mental, personas claves de la comunidad, terapeutas
populares en salud mental, líderes
religiosos, profesores, trabajadores de salud, entre otros.
Promoción del acceso a los recursos de ayuda: Se podría promover el acceso a los recursos de ayuda para las personas en riesgo, como el acceso a los servicios que presta el Centro de Atención Psicosocial de Salud Mental CAPS-SM, los servicios de atención telefónica –línea de salud mental 301-301-9562-, los grupos de apoyo, los profesionales de la salud mental, entre otros. Estos recursos podrían ser promovidos a través de campañas de información y publicidad, y se podrían establecer estrategias para facilitar su acceso.
Capacitación
de los profesionales de la salud: Darle continuidad a las
actividades de capacitación a los profesionales de la salud sobre la detección
temprana de los signos de suicidio y la atención adecuada de las personas en
riesgo. Esto podría incluir el desarrollo de protocolos de atención para la
identificación y el tratamiento de las personas en riesgo de suicidio. Acciones
que se pueden coordinar entre entidades de salud mental del orden
departamental, subregional y municipal.
Fomento
de la resiliencia y el bienestar emocional: Desarrollo de programas
de promoción de la resiliencia y el bienestar emocional en la población,
especialmente dirigidos a grupos vulnerables como los jóvenes, las personas
mayores, las personas con enfermedades crónicas y las comunidades indígenas,
personas con capacidades reducidas, entre otros. Estos programas podrían incluir actividades de
terapia ocupacional, ejercicio físico,
meditación, técnicas de respiración, masajes corporales, actividades
recreativas y culturales, entre otras.
Fortalecimiento
de las redes de apoyo: Fortalecer las redes de apoyo
existentes en la comunidad, promoviendo la participación y el compromiso de la
población en la construcción de una red de apoyo social y emocional. Esto
podría lograrse a través del fortalecimiento de los grupos de apoyo, la
promoción de la participación comunitaria y la colaboración entre los
diferentes actores de la comunidad. –Por citar un ejemplo la Red Municipal de
Protección en Salud Mental.
Una
política de inversión en salud mental de orden territorial: Con
la ayuda del Honorable Concejo Municipal, la empresa privada y pública,
implementar una política de financiación a la política pública de salud mental del municipio de Chigorodó. Política Pública que fue aprobada el 12 de
noviembre de 2019.
Elaborar
un documento técnico sobre la situación de salud mental del municipio de
Chigorodó:
Entregarlo a cada uno de los aspirantes a la alcaldía municipal de Chigorodó
2024-2027 para que lo incorporen en la propuesta preliminar de Plan de
Desarrollo Territorial, que deberán registrar ante el Consejo Nacional
Electoral antes de terminar el mes de junio de 2023.
Es importante tener en
cuenta que estas intervenciones deben ser implementadas de manera coordinada y
colaborativa entre los diferentes actores de la comunidad, incluyendo las
autoridades locales, las organizaciones no gubernamentales, el cabildo mayor y
los cabildos locales indígenas, los profesionales de la salud y la población en
general. Además, se requiere una evaluación constante de los resultados y el
impacto de estas intervenciones para ajustarlas y mejorarlas continuamente.
Elaboró MENTALÍA, salud
para la vida.
