Desde la
perspectiva de la psicología clínica social con enfoque psicosocial, la
prevención del suicidio exige ir más allá de la identificación de síntomas o de
la clasificación de los niveles de riesgo. Requiere comprender a la persona en
el contexto de su historia de vida, sus vínculos, pérdidas, experiencias
adversas y condiciones familiares, sociales y comunitarias, así como reconocer
y movilizar los recursos personales, familiares, institucionales y comunitarios
disponibles para la protección de la vida. Esta perspectiva guarda coherencia
con la mirada integradora propuesta en el Manual Maestro de Psicoterapia: El
arte y la ciencia de acompañar (que además ya lo recibí, descargué y lo estoy
estudiando), que concibe el sufrimiento humano desde una comprensión
biopsicosocial y relacional, situando en el centro a la persona, su biografía y
el contexto en el que transcurre su vida.
En mi caso concreto, como referente local para el seguimiento del Evento 356 del SIVIGILA en el municipio de Chigorodó, esta formación adquiere especial relevancia en el marco de la Resolución 347 de 2026 -Implementación del Código Dorado. Este marco orienta una respuesta inmediata, integral, interdisciplinaria y articulada frente a la conducta suicida, al tiempo que plantea la necesidad de fortalecer las capacidades del talento humano, garantizar la continuidad del cuidado, reducir el riesgo de repetición y brindar acompañamiento a las familias y redes de apoyo. Asimismo, establece acciones específicas de apoyo psicológico y acompañamiento durante el duelo para los sobrevivientes del suicidio, reconociendo que la atención no termina con la crisis ni con el fallecimiento de una persona.
Este seminario busca, por tanto, fortalecer la capacidad profesional para leer el riesgo, comprender el sufrimiento, intervenir en crisis y acompañar los procesos posteriores, integrando herramientas clínicas con una lectura familiar, relacional, comunitaria y territorial. La propuesta invita a pasar de preguntarnos únicamente “¿qué le pasa?” a comprender también “¿qué le ha pasado?”, principio especialmente valioso para identificar factores asociados a la conducta suicida, construir respuestas protectoras y acompañar de manera sensible a quienes sobreviven a una pérdida por suicidio.
Apoyarse en los recursos de la psicología clínica social con enfoque psicosocial significa fortalecer nuestra capacidad de cuidar la vida antes, durante y después de una crisis suicida: prevenir mediante la identificación temprana y la movilización de factores protectores; responder de manera oportuna, integral y articulada cuando el riesgo aparece; y acompañar con rigor clínico, sensibilidad y humanidad a las personas, familias y redes de apoyo que deben afrontar las consecuencias de una conducta suicida o reconstruirse después de una pérdida.
Extiendo una
cordial invitación a los profesionales de Chigorodó, la Subregión de Urabá,
Antioquia y Colombia, interesados en fortalecer sus competencias profesionales,
a conocer esta propuesta formativa del Foro
Internacional para la Formación en Psicoterapia e inscribirse en ella. Puede
consultar toda la información y realizar su inscripción en: https://formacionpsicoterapia.com/cursos/intervencion-informada-en-trauma/
Por José
Gañan Bedoya
Chigorodó
Antioquia, 23-08-2026
