domingo, 6 de septiembre de 2026

Escrito de opinión personal a propósito de la conmemoración del Dia Mundial para la Prevención del Suicidio - 10 de septiembre de 2026.

 


En el Mes Amarillo, el mundo, Colombia, Antioquia y el Urabá refuerzan sus esfuerzos para prevenir el daño emocional, los intentos y los fallecimientos por suicidio. Antioquia, por ejemplo, ha desplegado el programa "Salud para el Alma" orientado a la gestión emocional y el autocuidado. La Secretaría de Salud y Protección Social de Chigorodó a partir del 2025 empezó a implementar la Estrategia de Seguimiento al Evento de Interés en Salud Pública 356 (intento de suicidio), estrategia de permite el seguimiento y acompañamiento psicosocial a los eventos asociados a ideación, intento, fallecimiento por suicidio y, el acompañamiento postvencional y la recuperación emocional  de los sobrevivientes, el fortalecimiento de la redes protectoras en barrios y veredas, la apertura de los Centros de Escucha institucionales y comunitarios, la creación de los Grupos de Apoyo emocional en alguna instituciones educativas, los voluntariados en salud mental, la capacitación basada en la evidencia, entre otras iniciativas.

Sin embargo, todos estos esfuerzos, se enfrentan a una realidad ineludible: ningún sistema de salud en el mundo ha logrado prevenir todos los casos de ideación suicida, intento de suicidio y fallecimientos por suicidio, y la cobertura y efectividad de los servicios de salud mental dependen directamente del presupuesto asignado por los gobiernos en sus diferentes órdenes.

La salud mental de los pueblos mejoraría significativamente si los recursos económicos y el talento humano profesional no se vieran atrapados en la politiquería y la burocracia. Las leyes, las normas y los protocolos, por sí solos, no salvan vidas; se necesita voluntad política real, asignación presupuestal suficiente y una gestión eficiente, libre de intereses particulares, que priorice la atención oportuna y humanizada. Mientras los gobiernos se enredan en debates estériles o dilatan la ejecución de los recursos, las personas en crisis esperan.

Es justo reconocer que el surgimiento de la Ley 1616 de 2013 viene marcando hitos en la atención de la salud mental en Colombia. Últimamente el país ha dado pasos importantes con la Ley 2460 de 2025, que fortalece la prevención y crea una subcuenta exclusiva para salud mental en el Presupuesto General de la Nación, la Ley 2518 de 2025 -que establece el modelo comunitario para la prevención de trastornos mentales y luego la Resolución 347 de 2026, que implementa el Código Dorado como Protocolo Nacional para la Atención Inmediata de la Conducta Suicida, la Política Pública de Salud Mental de Chigorodó, según Proyecto de Acuerdo N°12 de 2019, la Ordenanza Departamental 041 de 2022 – por medio de la cual se adoptó la Política Pública de Salud Mental y Prevención de las Adicciones 2022-2040 en el departamento de Antioquia, entre otros, constituyen avances normativos y misionales a nivel nacional, departamental y territorial que refuerzan las narrativas tradicionales en salud mental.

En esta línea Chigorodó avanzó en el proceso de actualización de la Mesa Municipal de Salud Mental y Prevención de las Adicciones según el Decreto 069 del 02 de junio de 2026 y, la creación del acto Resolutivo Municipal mediante el cual se adopta en el municipio de Chigorodó la Estrategia Nacional para el Cuidado Integral de la Salud en Personas con Conducta Suicida y, se dio apertura al proceso de actualización de la Política Pública de Salud Mental Municipal.

El titular “Cuando Colombia arde, los necios tocan la gaita” denuncia con fuerza la indiferencia, la distracción y la mezquindad institucional frente a una realidad que exige urgencia, sensibilidad y compromiso: mientras aumentan el sufrimiento emocional, los intentos de suicidio y los fallecimientos potencialmente prevenibles, todavía hay quienes normalizan el problema o aplazan las decisiones políticas, programáticas y estructurales que exige este desafío global de salud pública.

 

Por José Gañan Bedoya

Chigorodó, 06 de septiembre de 2026