viernes, 24 de octubre de 2025

Síntomas más comunes de deterioro cognitivo en Colombia, Antioquia, Subregión de Urabá y Chigorodó.

 


Colombia: En adultos mayores (≥60 años), análisis nacionales de SABE Colombia 2015 estiman que cerca de 1 de cada 5 presenta deterioro cognitivo medido con el Mini-Mental abreviado (≈19–20%). Las mujeres y quienes tienen menor escolaridad muestran mayor afectación.

La OMS y la OPS señalan que la demencia —una causa frecuente de deterioro cognitivo— compromete memoria, pensamiento, conducta y autonomía; el reconocimiento temprano permite planear cuidados y abordar factores de riesgo.

Departamento de Antioquia: Estudio poblacional con muestra probabilística en todas las subregiones (2012) encontró que 83,2% de las personas mayores presentaban “algún riesgo” de deterioro cognitivo (leve-moderado-severo) según MMSE; el riesgo se asoció con mayor edad y menor escolaridad.

Antioquia es uno de los territorios más envejecidos del país, lo que incrementa la carga esperada de trastornos neurocognitivos.

Subregión de Urabá: En el estudio departamental citado, Urabá aparece entre las subregiones con alta proporción de personas mayores clasificadas con riesgo (predominio leve y moderado) y una fracción menor “sin riesgo”; el patrón regional sugiere que la mayor parte de los mayores requerirían tamizaje y seguimiento.

Los informes recientes de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia confirman el envejecimiento progresivo de la subregión (población >540 mil en 2024) y la necesidad de fortalecer servicios para crónicas y salud mental, ámbitos estrechamente ligados al curso del deterioro cognitivo.

Municipio de Chigorodó: Los perfiles ASIS más recientes describen que, en personas de 60 años y más, las enfermedades no transmisibles y las “condiciones mal definidas” concentran la demanda de servicios; además, los trastornos mentales y del comportamiento están presentes a lo largo del curso de vida, con mayor aporte en mujeres. Esto refuerza la necesidad de rutas de tamizaje cognitivo y atención neuropsicológica local.

El “Deterioro cognitivo” puede referirse a un continuo que va desde el deterioro cognitivo leve (DCL) hasta demencia; la valoración clínica y neuropsicológica determina la causa y el grado.

Síntomas más comunes: Memoria, funciones ejecutivas, resolución de problemas y razonamiento, atención y velocidad de procesamiento, orientación y funciones visuoespaciales, cálculo y manejo del dinero, comportamiento y estado de ánimo y funcionalidad.

 

Bibliografía – Citas

Ministerio de Salud y Protección Social. Guía de Práctica Clínica para el diagnóstico y tratamiento del Trastorno neurocognoscitivo mayor (Demencia) (Adopción). Bogotá, Colombia. 2017.

Sarmiento-Buitrago AFS, et al. Asociación entre variables socioeconómicas y sociodemográficas y el deterioro cognitivo en adultos mayores colombianos. Revista Colombiana de Psiquiatría.

Borda MG, et al. Relación entre deterioro cognoscitivo y actividades instrumentales de la vida diaria en Colombia. Acta Neurológica Colombiana. 2016.

Organización Mundial de la Salud. Demencia: hoja informativa. Octubre 2024.

Organización Mundial de la Salud.

Guerrero Barragán A. Patrón social del deterioro cognitivo en Colombia según la Encuesta SABE Colombia. Universidad de los Andes. 2020.

Repositorio Institucional Séneca.

Ocampo-Chaparro JM, et al. Frailty in older adults and their association with cognitive impairment: Evidence from the SABE Colombia survey. BMC Geriatrics. 2019.



domingo, 19 de octubre de 2025

Hay tres cosas contra las que siempre tendrás que luchar en la vida: que te quieran ignorante, que te quieran con miedo y que intenten bajarte la moral.


Esta frase, breve pero certera, encierra no solo una mirada crítica sobre el funcionamiento del poder, sino también una brújula íntima para el autocuidado.

Vivimos en un mundo donde no faltan fuerzas —a veces personas, otras veces sistemas enteros— empeñadas en que no sepas, en que tengas miedo y en que dudes de tu propio valor. ¿Por qué? Porque alguien que desconoce, que teme y que no confía en sí mismo es más fácil de controlar, de manipular o simplemente de silenciar.

Resistir estos intentos no es un capricho individual. Es una forma de cuidarse, sí, pero también de ejercer ciudadanía, de construir comunidad y de sostener el tejido social. Cuando te limitan el acceso a la información, te siembran temor y te desgastan emocionalmente, se instala en tu interior una sensación insidiosa: “Nada de lo que haga sirve”. Ese pensamiento no surge de la nada; es el resultado de una violencia lenta, que termina vaciando de sentido la propia existencia.

Y no, no se trata solo de una cuestión emocional o psicológica aislada. Hay injusticia en juego. Siempre habrá quien busque minimizar tu voz para que termines dependiendo del “experto”, del autorizado, del que “sí sabe”.

Por eso, cuidar la salud mental no es solamente acudir al terapeuta o tomarse un respiro. Es también un acto político. Tiene que ver con tener acceso a buena información, con sentirte seguro en tu entorno, y con que reconozcan tu dignidad sin condiciones.


Por, José Gañan Bedoya. 



martes, 14 de octubre de 2025

Tu historia aún no termina...

 


No es solo un escritorio, es en realidad, un pequeño rincón discreto donde han llegado cientos de almas —algunas rotas, otras en silencio, muchas cargadas de ausencias— buscando algo tan esencial como difícil de pedir: un poco de alivio. Un poco de luz.

Aquí, entre libros, retratos que no juzgan y silencios que cobijan, se ha tejido algo más que un espacio de escucha: se ha tejido refugio. Donde la palabra “ayuda” deja de dar miedo. Donde el llanto no es debilidad, sino lenguaje. Donde no hace falta fingir. Donde uno puede, por fin, soltar el peso.

Durante casi seis años, este lugar ha visto pasar vidas enteras en fragmentos: niños con preguntas que no tienen edad, jóvenes con el alma hecha nudo, adultos cargando demasiados silencios, ancianos con miradas que piden compañía. Cada uno con su propia historia, sus propios fantasmas. Pero todos, de alguna manera, buscando lo mismo: volver a sentirse vivos.

Y aquí —sí, aquí mismo— ha ocurrido algo, a veces imperceptible, pero real: el alma se ha aflojado. El cuerpo ha respirado distinto. El dolor ha empezado a tener nombre. Lo que antes parecía imposible de decir, ha encontrado palabras. Y en esas palabras, una chispa. Y en esa chispa, una posibilidad.

No siempre hay discursos. A veces, basta un gesto, una mirada sincera, una pausa larga que dice: “estoy aquí”. No hay fórmulas. No hay prisa. Solo presencia. Solo humanidad.

Imagina la silla que se acomoda suavemente, el cuaderno que se abre, la luz que entra sin pedir permiso. Frente a frente, dos almas respirando el mismo aire. A veces hay una pregunta. Otras, apenas un suspiro. Pero ese instante —ese encuentro— es sagrado. Ahí, donde nadie huye de lo que duele, ocurre el milagro más silencioso: la vida se ordena. El caos se nombra. Y lo que parecía no tener salida, encuentra una grieta por donde entrar la esperanza.

Dos personas. A veces más. Una mesa. Un propósito: cuidar la vida, incluso cuando parece a punto de romperse.

Si hoy el mundo te pesa, si sientes que no puedes más… no estás solo, no estás sola.

En Antioquia, la Línea 106 —“Salud para el Alma” de la Gobernación— está ahí.

Para escucharte. Para acompañarte. Para recordarte que tu historia aún puede florecer.

Llama. Habla. Respira.

Porque incluso en los inviernos más largos… siempre hay primavera.



José Gañan Bedoya – Chigorodó, 14 de octubre de 2025

www.tiktok.com/@ giussepe172