La práctica de crear contenido
digital de opinión tiene aspectos positivos, pues algunos comentarios suscitan
una mayor reflexión personal y, en consecuencia, la generación de nuevos
saberes o conocimientos.
A propósito de una de mis
publicaciones en Facebook y TikTok, titulada “No es que la gente sea débil, es
que la vida se está volviendo insostenible”, y en relación con la reciente
decisión del Banco de la República de aumentar la tasa de intervención del
10,25 % al 11,25 %, con argumentos que el país ya conoce, recibí de un lector
el siguiente comentario:
“Está usted analizando un efecto
y dejando de lado la causa. En palabras sencillas, está usted buscando al
ahogado río arriba”.
Este comentario no solo me motivó
a responder, sino también a ampliar el umbral argumentativo en los siguientes
términos:
(…) Decir que estoy analizando
solo el efecto es partir de una falsa separación: en fenómenos relacionales
complejos como el suicidio, causa y efecto no están en lugares distintos, sino
en una misma cadena.
Las decisiones económicas —como
las del Banco de la República— no son un “después” del problema: son parte de
las condiciones que lo producen y lo agravan. No estoy mirando río arriba o río
abajo; estoy señalando que el río completo está contaminado.
Si el contexto material de vida
(deuda, desempleo, encarecimiento) aumenta el sufrimiento psíquico —como lo ha
documentado la Organización Mundial de la Salud—, entonces no es posible hablar
de “causas” sin incluir esas condiciones.
Reducirlo a lo individual sería,
en realidad, ignorar la causa más amplia.
Por José Gañan Bedoya
Chigorodó Antioquia, 04-04-2026
Referencias bibliográficas:
World Health Organization. (2014).
Preventing suicide: A global
imperative.
Ginebra: WHO.
David Stuckler, & Sanjay Basu. (2013).
The Body Economic: Why Austerity Kills.
New York: Basic Books.
Émile Durkheim. (1897/2008).
El suicidio.
Madrid: Akal.
