sábado, 25 de marzo de 2023

Factores contextuales en Colombia que afectan de manera diferencial a hombres y mujeres pueden ser determinantes de la pérdida de vida por suicidio.

 



Según un reciente estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y publicado recientemente en The Lancet Regional Health – Americas, destaca la importancia de tener en cuenta los determinantes sociales del suicidio. –El artículo Factores contextuales asociados a la mortalidad por suicidio a nivel de país en las Américas 2000-2019, refiere un aumento de muertes por suicidio en hombres (79% en la región de las Américas) causado por homicidios, consumo de alcohol y otras sustancias; mientras que las muertes por suicidio en las mujeres estuvo determinado por el aumento en la desigualdad educativa.

Así las cosas, este escrito realizado por MENTALÍA, salud para la vida, hace especial énfasis en los principales factores que pueden incidir en las muertes por suicidio en las mujeres, puesto que ha ido en aumento en los últimos años.  –Por citar un ejemplo; en las últimas dos décadas, en las cinco comunidades indígenas de Chigorodó (Polines, Dojura, Chigorodocito, Guapá Alto y Saundo, el mayor número de suicidios consumados han sido mujeres adolescentes y jóvenes) y, en la cabecera municipal el mayor número de muertes por suicidio han sido hombres. –Ver intentos de suicidio en la subregión de Urabá, 2022.

Factores contextuales como la violencia de género, el difícil acceso a la educación, la discriminación laboral, las barreras de acceso a la salud y, la baja participación de las mujeres en la política pueden incidir en la pérdida de vida por suicidio de diferentes maneras:

La violencia de género puede tener un impacto profundo en la salud mental de las mujeres, lo que puede aumentar su riesgo de suicidio. La violencia sexual y la violencia doméstica en particular, están asociadas con una mayor probabilidad de depresión, ansiedad, trastornos de estrés postraumático y abuso de sustancias, todos ellos factores de riesgo para el suicidio. - La violencia de género es un problema grave en Colombia y que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Según el informe de 2020 de la Defensoría del Pueblo de Colombia, se registraron 22.455 casos de violencia sexual en 2019 y 8.819 casos de violencia intrafamiliar. Además, la misma fuente indica que entre enero y agosto de 2020, se recibieron 16.505 llamadas a la línea de atención 155 para denunciar violencia de género. Es importante destacar que estas cifras pueden subestimar la magnitud del problema, ya que muchas mujeres no denuncian la violencia que sufren debido al miedo, la vergüenza o la falta de confianza en el sistema judicial, entre otras razones.

La falta de acceso a la educación y la formación técnica puede limitar las oportunidades laborales de las mujeres y afectar su estabilidad financiera. Esto puede contribuir a problemas de salud mental y estrés financiero, que aumentan el riesgo de suicidio. Sin embargo, la tasa de acceso a la educación superior en Colombia ha mejorado significativamente en las últimas décadas, con un aumento constante en el número de mujeres que se matriculan en la educación superior. En 2020, el Ministerio de Educación Nacional de Colombia informó que el 54% de los estudiantes universitarios eran mujeres. No obstante, aún existe una brecha de género en el acceso a la educación superior en algunos sectores y regiones del país.

La discriminación laboral puede afectar la autoestima y la autoeficacia de las mujeres, lo que puede aumentar su riesgo de depresión y otros problemas de salud mental. Además, la carga de trabajo no remunerado puede contribuir al estrés y al agotamiento, lo que puede aumentar el riesgo de suicidio.  Por otra parte considerar que Colombia tiene miles de mujeres que por varias razones les ha tocado convertirse en madres cabeza de familia, situación que de alguna manera les afecta en su salud mental.  -Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2020 del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 35,2% de los hogares en Colombia son dirigidos por mujeres, lo que indica que un porcentaje significativo de mujeres colombianas son madres cabeza de familia. Es importante destacar que este porcentaje puede variar según la región geográfica, el nivel socioeconómico y otros factores contextuales.

La falta de acceso a la atención médica y a los servicios de salud reproductiva puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental en las mujeres, como la depresión posparto y otros trastornos relacionados con el embarazo. Esto, a su vez, puede aumentar el riesgo de suicidio. Es importante abordar las barreras que impiden que las mujeres obtengan la atención médica que necesitan y garantizar que se disponga de servicios de salud asequibles y de calidad para todos.

La falta de representación política y de acceso a redes políticas puede afectar la capacidad de las mujeres para abogar por sus necesidades y preocupaciones, lo que puede aumentar su sensación de aislamiento y desesperanza. Esto puede aumentar el riesgo de problemas de salud mental y suicidio. –Por citar varios ejemplos: Persisten grandes dificultades para que muchas mujeres tengan voz en las decisiones que afectan sus vidas, las de sus familias y comunidades; que tengan que enfrentar barreras para acceder a recursos económicos, como préstamos, financiamiento y propiedad de tierras, entre otros.  Por otra parte, la falta de representación política puede perpetuar estas desigualdades y limitar la capacidad de las mujeres para mejorar sus vidas y las de sus familias. –El municipio de Chigorodó Antioquia, por ejemplo, desde el 27 de abril de 1915, no ha tenido la primera mujer alcaldesa, sin embargo en los últimos años se ha logrado mayor participación de las mujeres en el Honorable Concejo Municipal.

En conclusión: Los factores contextuales ya mencionados, entre otros, pueden aumentar el riesgo de suicidio en las mujeres al afectar su salud mental, estabilidad financiera y sensación de conexión social. Por lo tanto, es importante abordar estos factores y trabajar para mejorar el acceso a la educación, atención médica, empleo y la representación política de las mujeres en Colombia, en Antioquia, en la subregión de Urabá y en Chigorodó.

La prevención del suicidio es un tema crucial que requiere un enfoque integral y colaborativo para abordar los factores de riesgo y protección en la población.

A continuación, se presentan algunas posibles intervenciones de reducción del riesgo y estrategias de prevención del suicidio que podrían implementarse en el municipio de Chigorodó e incluirse en el próximo Plan de Desarrollo Territorial 2024-2027 –en el plan de acción de la política pública de salud mental, teniendo en cuenta las particularidades de los 62.678 chigorodoseños y las limitaciones de recursos:

Campañas de concienciación y sensibilización: Sobre la prevención del suicidio, especialmente dirigidas a los jóvenes, quienes tienen una mayor tasa de suicidio en comparación con otros grupos de edad. Estas campañas podrían incluir talleres, charlas, materiales informativos, redes sociales, entre otros.

Formación de agentes comunitarios: Se podría ofrecer formación a un grupo de personas que se conviertan en agentes comunitarios y estén capacitados para detectar signos de alarma, brindar apoyo emocional y orientar a las personas en riesgo hacia los recursos de ayuda. Estos agentes podrían ser profesionales voluntarios en salud mental, personas claves de la comunidad, terapeutas populares en salud mental,  líderes religiosos, profesores, trabajadores de salud, entre otros.

Promoción del acceso a los recursos de ayuda: Se podría promover el acceso a los recursos de ayuda para las personas en riesgo, como el acceso a los servicios que presta el Centro de Atención Psicosocial de Salud Mental CAPS-SM, los servicios de atención telefónica –línea de salud mental 301-301-9562-, los grupos de apoyo, los profesionales de la salud mental, entre otros. Estos recursos podrían ser promovidos a través de campañas de información y publicidad, y se podrían establecer estrategias para facilitar su acceso.

Capacitación de los profesionales de la salud: Darle continuidad a las actividades de capacitación a los profesionales de la salud sobre la detección temprana de los signos de suicidio y la atención adecuada de las personas en riesgo. Esto podría incluir el desarrollo de protocolos de atención para la identificación y el tratamiento de las personas en riesgo de suicidio. Acciones que se pueden coordinar entre entidades de salud mental del orden departamental, subregional y municipal.

Fomento de la resiliencia y el bienestar emocional: Desarrollo de programas de promoción de la resiliencia y el bienestar emocional en la población, especialmente dirigidos a grupos vulnerables como los jóvenes, las personas mayores, las personas con enfermedades crónicas y las comunidades indígenas, personas con capacidades reducidas, entre otros.  Estos programas podrían incluir actividades de terapia ocupacional,  ejercicio físico, meditación, técnicas de respiración, masajes corporales, actividades recreativas y culturales, entre otras.

Fortalecimiento de las redes de apoyo: Fortalecer las redes de apoyo existentes en la comunidad, promoviendo la participación y el compromiso de la población en la construcción de una red de apoyo social y emocional. Esto podría lograrse a través del fortalecimiento de los grupos de apoyo, la promoción de la participación comunitaria y la colaboración entre los diferentes actores de la comunidad. –Por citar un ejemplo la Red Municipal de Protección en Salud Mental.

Una política de inversión en salud mental de orden territorial: Con la ayuda del Honorable Concejo Municipal, la empresa privada y pública, implementar una política de financiación a la política pública de salud mental del municipio de Chigorodó. Política Pública que fue aprobada el 12 de noviembre de 2019.

Elaborar un documento técnico sobre la situación de salud mental del municipio de Chigorodó: Entregarlo a cada uno de los aspirantes a la alcaldía municipal de Chigorodó 2024-2027 para que lo incorporen en la propuesta preliminar de Plan de Desarrollo Territorial, que deberán registrar ante el Consejo Nacional Electoral antes de terminar el mes de junio de 2023.

Es importante tener en cuenta que estas intervenciones deben ser implementadas de manera coordinada y colaborativa entre los diferentes actores de la comunidad, incluyendo las autoridades locales, las organizaciones no gubernamentales, el cabildo mayor y los cabildos locales indígenas, los profesionales de la salud y la población en general. Además, se requiere una evaluación constante de los resultados y el impacto de estas intervenciones para ajustarlas y mejorarlas continuamente.

 

Elaboró MENTALÍA, salud para la vida. 


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